Descripción
El pargo destaca visualmente por su color rosado o rojizo plateado, que se vuelve más pálido en el vientre. Tiene un cuerpo ovalado, una cabeza fuerte y unas mandíbulas potentes, ya que se alimenta principalmente de crustáceos y moluscos, lo que le otorga un sabor único.
En el ámbito culinario es muy apreciado por:
Carne: De color blanco puro, muy firme y tersa, con una textura que recuerda ligeramente a la del marisco.
Sabor: Delicado pero con carácter, con un sutil toque dulce que lo diferencia de otros pescados blancos más neutros.
Piel: Fina y muy sabrosa; al cocinarla (especialmente a la plancha o al horno), aporta un matiz crujiente delicioso.
Información Nutricional (por cada 100g)
El pargo es un pescado magro que se sitúa en un punto intermedio de jugosidad, ofreciendo un perfil nutricional muy completo.
Calorías | 90 – 105 kcal
Proteínas | 18 – 20 g
Grasas totales | 1.5 – 2.5 g
Omega-3 | 0.5 g
Colesterol | 55 mg
Potasio | 420 mg
Vitaminas y Minerales Destacados:
Vitamina B12 y B3 (Niacina): Claves para convertir los alimentos en energía y mantener sano el sistema nervioso.
Fósforo y Calcio: Fundamentales para la salud de los huesos y el rendimiento cerebral.
Selenio: Un potente antioxidante que protege las células frente al envejecimiento.
Potasio: Su alto contenido ayuda a regular la presión arterial y la hidratación celular.
Consejos y Gastronomía
Dato Gourmet: Al igual que la lubina, el pargo es uno de los mejores pescados para preparar a la sal o al horno sobre una cama de patatas y cebolla (a la panadera), ya que su carne firme aguanta muy bien el calor sin deshacerse.
Digestión ligera: Por su bajo contenido en grasas saturadas, es ideal para cenas saludables o dietas de control de peso.
Versatilidad: Aunque al horno es su preparación estrella, en filetes a la plancha con un poco de aceite de oliva y limón destaca por su elegancia.
Temporada: Aunque se encuentra todo el año, los meses de invierno suelen ser cuando más piezas de gran tamaño llegan a las lonjas.























