Descripción
El calamar posee un cuerpo alargado en forma de saco (manto), con dos aletas laterales que le ayudan a nadar y diez tentáculos (ocho cortos y dos más largos para capturar presas). Su piel es blanquecina con manchas purpúreas o marrones que cambian de intensidad.
En la cocina, es extremadamente versátil:
Textura: Es firme y elástica, pero se vuelve muy tierna si se cocina de forma muy breve (plancha) o muy prolongada (guiso).
Sabor: Suave y ligeramente dulzón, lo que permite que absorba muy bien los sabores de las salsas, los ajos o el aceite de oliva.
Información Nutricional (por cada 100g)
El calamar es un alimento denso en nutrientes: aporta muchas proteínas y minerales sin apenas sumar grasas a la dieta.
Calorías | 80 – 95 kcal
Proteínas | 16 – 18 g
Grasas totales | 1.4 g
Omega-3 | 0.5 g
Hidratos de carbono | 0.7 g
Colesterol | 190 – 230 mg
Vitaminas y Minerales Destacados:
Cobre y Hierro: Es una de las mejores fuentes marinas de cobre, esencial para la absorción de hierro y la formación de glóbulos rojos.
Selenio: Un potente antioxidante que ayuda a prevenir el daño celular.
Vitamina B12 y B3: Importantes para el metabolismo energético y la salud cardiovascular.
Yodo: Clave para el metabolismo gracias a su apoyo a la glándula tiroides.
Consideraciones Importantes
Sobre el Colesterol: El calamar tiene un nivel de colesterol más elevado que los pescados blancos. Sin embargo, al ser muy bajo en grasas saturadas, su impacto en el colesterol sanguíneo es mínimo para la mayoría de las personas, siempre y cuando no se consuma frito habitualmente.
Bajo en calorías: Es un aliado perfecto para dietas de control de peso, siempre que se cocine a la plancha, al vapor o en su tinta.
La Tinta: El calamar posee una bolsa de tinta que es comestible y se utiliza para dar color y un sabor profundo a platos como el «arroz negro» o los «calamares en su tinta».
Digestión: Su carne es rica en colágeno, por lo que si se cocina poco tiempo resulta muy fácil de digerir.























